Cuando alguien entra por primera vez en una subasta online, es muy habitual mezclar dos ideas: puja vs lote, es decir, la oferta que haces frente a lo que realmente compras.
Si no las tienes claras, es fácil acabar pagando más de lo que querías o llevándote algo diferente a lo que pensabas.
En esta guía verás de forma sencilla qué es una puja, qué es un lote, en qué se diferencian y qué errores típicos conviene evitar al participar en las subastas de John Pye.
Puja vs lote: qué significa cada uno
Cuando entras por primera vez en una subasta online, lo normal es fijarse en las fotos, en el precio actual, en la casilla para escribir tu oferta y en el contador de tiempo. Con esa información delante, es fácil pensar dos cosas muy sencillas: que estás pujando por “un producto” concreto y que la cantidad que introduces será el precio final que pagarás.
Sin embargo, en una subasta online como la de John Pye lo que realmente compras no es un producto suelto, sino un lote de subasta: una unidad de venta que puede incluir uno o varios artículos, con un estado concreto y unas condiciones de entrega determinadas.
La puja, en cambio, no es el objeto que compras, sino la oferta económica que haces por ese lote. Es una acción, no un producto. Cada vez que pujas, entras en una especie de “partida” con otros usuarios por quedarte con ese mismo lote al mejor precio posible, dentro de unas normas claras.
Resumiendo:
- El lote es lo que compras: el conjunto de artículos, con su estado y su forma de entrega.
- La puja es lo que ofreces: el importe con el que compites para intentar quedarte con ese lote.
La puja es una acción; el lote es el objeto de esa acción. Si tu puja es la más alta válida al cerrar la subasta, te adjudicas el lote y nace la obligación de pagar.
La puja es lo que ofreces; el lote es lo que realmente compras.
Qué es una puja en una subasta online
En una subasta online, una puja es la cantidad de dinero que ofreces por un lote con la intención de quedártelo si, cuando termine la subasta, tu oferta es la más alta que cumple las condiciones.
Dicho de otra forma: cada puja es un compromiso de compra si resultas ganador. No es un simple “intento” ni una reserva provisional.
Características clave de una puja
Al participar en las subastas de John Pye, conviene tener claras varias ideas sobre la puja:
- Es vinculante: si al cierre de la subasta eres el pujador más alto que cumple las normas, el lote se adjudica a tu nombre y el pago pasa a ser obligatorio.
- Se realiza siempre sobre un lote concreto: no pujas de forma genérica, sino por un número de lote identificado en una subasta específica.
- Tiene un importe mínimo y unos incrementos: cada subasta establece importes mínimos y saltos entre pujas. No puedes ofrecer cualquier cifra al azar, sino seguir esos incrementos.
- Está sujeta a cargos adicionales: la cantidad que introduces no suele ser el coste total. A esa puja se le suman comisión de subasta e impuestos, entre otros posibles cargos.
Por eso es tan importante no pensar solo en “cuánto quiero pujar”, sino también en qué estoy comprando exactamente (el lote) y qué coste total tendré una vez aplicados todos los cargos.
Tipos de puja en nuestra plataforma
En la plataforma de John Pye puedes pujar de dos formas:
- Puja manual: vas introduciendo importes según avanza la subasta y otros usuarios te superan.
- Puja máxima: marcas la cantidad máxima que estás dispuesto a pagar y el sistema va pujando por ti, solo hasta ese límite.
En ambos casos, la lógica es la misma: cada puja que hagas puede acabar siendo la ganadora.
Qué es un lote y por qué es tan importante leer su ficha
El lote es la unidad de venta dentro de una subasta. Es lo que de verdad compras cuando tu puja resulta ganadora.
Cuando hablamos de puja vs lote, el lote es siempre la referencia: defines primero qué lote te interesa y, después, ajustas tus pujas a ese objetivo.
Un lote puede estar formado por:
- Un único artículo (por ejemplo, un televisor).
- Varios artículos del mismo tipo (por ejemplo, 4 sillas iguales).
- Un conjunto variado de productos (por ejemplo, un “lote cocina” con horno, microondas y lavavajillas).
Lo clave es que se vende como un único bloque: no se puede dividir después ni elegir solo una parte.
Además del contenido, cada lote tiene un estado determinado (nuevo, usado, con daños, procedente de exposición, sin probar, etc.) y unas condiciones de entrega (envío, recogida en almacén, necesidad de transporte especial, ubicación concreta de la nave…). Todo eso forma parte real de lo que estás comprando, igual que el propio producto.
Por eso la ficha del lote es tan importante. En ella se indica qué incluye exactamente, en qué estado está, si tiene daños visibles, desde dónde se entrega, si se envía o solo se recoge, qué plazos hay para la retirada y qué impuestos o cargos se aplican. También verás fotografías reales del lote. Si un accesorio o elemento no aparece ni en la descripción ni en las imágenes, lo más prudente es asumir que no está incluido.
Antes de pensar en cuánto quieres pujar, merece la pena dedicar unos minutos a leer esa ficha de arriba abajo y a ampliar las fotos para ver detalles. Es el mejor filtro para decidir si el lote encaja contigo y si la puja que tienes en mente es razonable.
Puja vs lote: diferencias clave en la práctica
Como ya tienes clara la diferencia básica entre puja y lote, ahora interesa ver qué implica eso en la práctica cuando participas en una subasta.
En una misma subasta puedes pujar varias veces por el mismo lote, subiendo tu oferta a medida que otros usuarios te superan. Lo que se mueve durante toda la subasta es la cifra de las pujas, no el contenido del lote.
El lote, en cambio, no cambia: su contenido, su estado y su forma de entrega son los mismos desde el principio. Si te has fijado mal, la puja no corrige el error; solo hace que pagues más o menos por exactamente lo mismo.
En resumen, las consecuencias prácticas son claras:
- Si entiendes bien el lote antes de pujar, ajustas tu oferta con más seguridad.
- Si te confundes con el lote, el problema no es la puja, sino lo que creías estar comprando.
Por eso es tan importante revisar primero el lote con calma y, solo después, decidir tu estrategia de puja y hasta dónde quieres llegar.
Errores típicos al confundir puja y lote
Aunque la teoría sea sencilla, en la práctica muchos fallos vienen de mezclar puja y lote o de no mirar bien los detalles. Estos son algunos de los errores más frecuentes.
Pensar que la puja es “por unidad”
Un caso muy habitual: ves “Lote de 6 sillas de comedor” con una puja de 50 € y das por hecho que son 50 € por cada silla. En realidad, lo normal es que esos 50 € correspondan al lote completo. Estarías pujando 50 € por las seis sillas en total.
También puede ocurrir al revés: creer que el precio es por todo el conjunto cuando cada unidad se vende como lote separado. Si no revisas bien la ficha, es fácil equivocarse en el cálculo y pensar que el lote es mucho más barato o más caro de lo que realmente es.
La única forma de tenerlo claro es mirar cuántas unidades incluye exactamente ese número de lote y cómo está redactada la descripción.
Olvidar los cargos añadidos
Otro error clásico es quedarse solo con la cifra de la puja ganadora y pensar que ese será el importe final a pagar. En la práctica, a esa cantidad se le suma la comisión de subasta y el IVA, y en algunos casos también el transporte.
Si solo tienes en mente la puja, puedes creer que un lote encaja en tu presupuesto cuando, al ver la factura final, el total supera lo que tenías previsto.
Antes de pujar merece la pena hacer un cálculo rápido: hasta dónde quieres llegar con tu puja máxima, qué comisión se aplicará, qué tipo de IVA lleva y si habrá gastos de envío o si tendrás que organizar transporte por tu cuenta.
Tu puja no suele ser el total: calcula siempre comisión, impuestos y transporte antes de ofrecer.
No mirar el tipo de entrega
Muchos disgustos llegan después de ganar el lote. El usuario descubre entonces que el lote es solo para recogida en almacén, que está a varios cientos de kilómetros o que el volumen es mucho mayor de lo que puede transportar en su coche.
El tipo de entrega forma parte de las condiciones del lote y no cambia porque hayas pujado más o menos. Por eso es importante comprobar si el lote se envía, si solo se recoge, dónde está el almacén, qué plazos hay para retirarlo y qué medios necesitarás para llevarlo.
Mirar esta parte de la ficha unos segundos antes de pujar suele evitar muchos problemas después.
Usar la puja máxima como “cifra orientativa”
La puja máxima es una herramienta para automatizar tus pujas, no un truco para pagar siempre menos. Si marcas 200 € como máximo, el sistema puede llegar a usar esa cantidad completa si la subasta está muy competida.
El error está en fijar una puja máxima pensando “seguro que no llegará tan alto”. La realidad es que sí puede llegar. Por eso es importante tratar esa cifra como un límite realista, el punto hasta el que estarías dispuesto a pagar por el lote (más cargos), y no como un número que pones “por si acaso”.
Si la defines con cabeza, la puja máxima te ayuda a no estar pendiente del reloj y a mantener el control del presupuesto al mismo tiempo.
Pensar que la puja “incluye” cambios en el lote
Algunos usuarios creen que, si pujan más, pueden “pedir” cosas sobre el lote: que incluya cables o mandos que no aparecen, que se separe en varias partes o que se envíe aunque ponga recogida.
Aquí el fallo es pensar que la puja modifica el contenido del lote. El lote es el que es: lo define la ficha y las fotos. La puja solo decide quién se lo queda y por cuánto, no qué lleva ni cómo se entrega.
Creer que una sola puja vale “para varios lotes”
Otro lío frecuente es pensar que, si hay varios lotes muy parecidos (por ejemplo, muchas televisiones iguales), con una única puja “ya estás dentro” para todos.
En realidad, cada lote es independiente y cada puja también. Si quieres optar a varios lotes, tienes que pujar en cada uno de ellos por separado y controlar tu presupuesto global.
Puja y lote en John Pye: usar bien la información para ganar con cabeza
Comprender la diferencia entre puja y lote es clave para participar en una subasta online con tranquilidad. La puja es la oferta que haces; el lote es lo que realmente compras, con su contenido, estado y condiciones de entrega. Cuando se mezclan estos conceptos aparecen la mayoría de errores: pensar que el precio es por unidad, olvidar comisiones e impuestos, no revisar el tipo de entrega o fijar una puja máxima sin hacer números.
La buena noticia es que casi todos esos fallos se pueden evitar dedicando unos minutos antes de pujar. Leer con calma la ficha del lote, revisar las fotos, valorar si te compensa el envío o la recogida y calcular un coste total aproximado te permite decidir hasta dónde quieres llegar con tus pujas y si ese lote encaja de verdad con tu presupuesto.
En John Pye trabajamos para que tengas toda la información a mano y puedas tomar decisiones informadas. Cuando alguien entra por primera vez en una subasta online, es muy habitual mezclar dos ideas: puja vs lote, es decir, la oferta que haces frente a lo que realmente compras.
Cuanto más clara tengas la diferencia entre puja vs lote, más fácil será aprovechar las oportunidades de las subastas online sin sorpresas de última hora.